A comienzo de los noventa hablar de política en Chile parecía un tema tabú, totalmente comprensible si hace más de 30 años esa fue la razón que nos llevó a una crisis como pocas y nos llevó a una dictadura que mató a cualquiera que pensara distinto. Pero hoy alzo mi voz para hablar de política, sin miedo alguno. Lo que hoy escribiré para algunos parece cliché, para mí es sentido común puro.
Cuando era adolescente me rebelé, como cualquier joven, ante todo lo establecido y encontraba que la política como muchas otras cosas no tenía nada que ver conmigo y poco y nada me interesaba. Cuando en mi etapa escolar decidí tomar el mal llamado camino Humanista (como si mis otros compañeros no pensaran como un ser humano) comencé a encontrarle sentido a la política, a poder cambiar las cosas establecidas a partir de los pasos establecidos, me inscribí en los registros electorales y animaba a todos para hacerlo.
Hasta allí todo bien, pero de aquel cívico paso han pasado cuatro años y el estudio periodístico me vuelve a abrir los ojos, y me doy cuenta que la política partidista hoy en día no tiene sentido. Los mismos ejes de poder económico tienen el poder político y nosotros miramos desde lejos como los problemas de todos son discutidos en el parlamento sin más argumentos que los que dicta un partido u otro.
Es cosa de ver las discusiones por televisión, si hasta el Transantiago termina en la disputa de quien apoyó o no a la dictadura. Me río de los políticos, y los encasillo a todos por igual, porque si a alguien le interesaría el trabajo público no estaría metido en un partido político, que no son más que un grupo de personas con el fin de llegar a gobernar un país, porque los problemas de todos no tienen colores políticos.
Los jóvenes, y me incluyo, observan como las desigualdades se hacen más evidentes y la clase gobernante sigue en lo mismo. Si la izquierda tanto se vanagloria de haber traído de vuelta
Sí, libre en el gran sentido de no ser asesinado, porque la palabra libertad suena tan bonita después de una dictadura, cuando hasta la libertad de comercio es lo menos libre que hay. Para muestra un botón: la luz ya no es subvencionada por el Estado, perfecto. Pero si no me gusta el servicio de Chilectra a cuál me cambio… mmmm parece que no hay otro. A lo mejor con el agua nos va mejor mmmm tampoco puedo cambiarme si no me gusta el servicio. ¿Vivir con agua de pozo, en pleno siglo XXI? no lo creo. En cuanto a las otras empresas mejor ni hablar sólo un pequeño resumen: D&S y CENCOSUD
Son cosas tan evidentes y sólo hemos dado un pequeño vistazo al Chile actual.
Ahora continuemos con el tema de la política, pertenecer a un partido político, como ha sido demostrado con los castigados disidentes, conlleva una disciplina y porque no decirlo una especie de adoctrinamiento, o me van a decir que las votaciones en las salas del congreso siempre son tan amplías, por favor sí lo peor que lo pudo habernos pasado a todos es que hubiera la misma
cantidad de honorables de derecha y de izquierda. Las discusiones de los problemas de todos son decididas por uno o dos disidentes.
O me van a decir que el DC Adolfo Zaldívar, se convirtió en un disidente porque le importaban los problemas de la gente y que su partido no estaba en esa línea. Pareciera que la verdadera razón es convertirse en el centro de la atención política por tener el poder de cambiar cualquier votación como se le de la gana, total es disidente y vota por la gente.
Para que doy estos pequeños ejemplos de entre millones, para que por favor no se les vaya a ocurrir meterse a un partido político si creen que han cumplido la “autoculpable minoría de edad” de la que hablaba Kant. No somos seres apolíticos, porque sea como sea somos parte de la sociedad civil y el plantear ideas no es necesariamente pertenecer a un partido político, tenemos ideales pero hoy en día no suscribimos a ideologías, la pluralidad se convierte en la esencia de las sociedades morales, o alguien cree que pensamos todos de igual forma.
La fuerza joven de hoy no puede representarse en partidos políticos, que han nacido con ideas tan añejas como sus fundadores. Me río de los partidos que dicen que se están refundando, les respondo qué refundados se ven sus partidos a la hora de legislar.

2 comentarios:
primero eso de la autoculpable minoría de edad no me parece, ya que se mira algo feúcho a los que tienen menos de 18 (al menos así pasa en chile).
Segundo, creo que los partidos políticos son iguales que las religiones. todos quieren cambiar sin embargo, a la hora de decir el como es cuando queda la crema
BAKAN TU TEXTO DAVID
me carga que los jovenes vengan con el no estoy ni ahi! o seaaa eso es muy de los noventaa!!!tan añejo como seinfield y más fome!
hacen falta jovenes con una propuesta clara, q se pueda llevar hasta a las urnas. la izquierda y la derecha murieron en los 80, ahora hay q hacer algo distinto, algo que nos una.
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